DETRÁS DEL ÚLTIMO NO HAY NADIE
En la oscura noche, la luz de la luna traspasa con su resplandor la
malla de la cual está fabricada la gorra verde que llevo puesta, con su
chulo Nike en la parte delantera, que antes fuera blanco y ya se torna
negro por...
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DETRÁS DEL ÚLTIMO NO HAY NADIE
En la oscura noche, la luz de la luna traspasa con su resplandor la
malla de la cual está fabricada la gorra verde que llevo puesta, con su
chulo Nike en la parte delantera, que antes fuera blanco y ya se torna
negro por el mugre, la visera de la gorra a medio poner cubre mi
rostro envejecido por la droga mis cicatrices y la suciedad que hace
varios meses no limpio, me hacen aparentar veinte años más de los
treinta que ya tengo.
Además de la barba que cubre mis mejillas que
hace mucho tiempo no reconocen lo que es una cuchilla de afeitar.
Mi
pinta es común a diario, como si estuvieras viendo una fotografía, la
misma camisa leñadora de cuadros rojos con negro a la cual le hacen
falta tres botones, el único recuerdo que tengo de aquel día que perdí
todo.
Mi hogar.
.
.
Aquel ranchito que aunque muy humilde jamás
faltaba una cobija para cubrirse del frío, ni un bocadito de comida, ni
un abrazo, ni unos buenos días, ni la voz de esa vie
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